Viajando por el continente Latinoamericano me he dado cuenta de que existe un gran nivel de confusión entre lo que es una necesidad y lo que es un deseo en nuestra vida. ¿Qué son las necesidades? ¿Y qué son los deseos?
Le voy a decir lo que el Señor dice, y verdaderamente, la opinión de él es la única que importa. Dios habló acerca de los deseos en la parábola del sembrador, respecto a la semilla sembrada que cayó entre espinos, él dijo que los espinos eran las riquezas y los placeres de esta vida, entonces, la Palabra de Dios fue recibida con gran gozo al principio, pero las riquezas y los placeres de esta vida la sofocaron y no pudieron llevar fruto. Yo creo que el mayor estorbo para seguir al Señor, es nuestro estilo de vida y se debe, primordialmente, a nuestros deseos. Nos ha llegado la sociedad de consumo y hemos empezado, inclusive, a “consumir a Dios”. Antes de entrar más en este tema, creo que es importante definir qué son las necesidades.
Las necesidades son diferentes para cada persona, lo que puede ser una necesidad para mí, puede que no sea una necesidad para usted. Lo que podría ser un deseo en su vida, podría ser una necesidad en la vida de otra persona. Usted puede tener una necesidad que es totalmente diferente de la mía. Yo tengo, por ejemplo, una necesidad de auto si voy a movilizarme porque vivo en Estados Unidos, y en Estados Unidos no hay buen sistema de transporte, especialmente, en los pueblos pequeños y allí donde vivo yo uno necesita un automóvil. Sin embargo, el día de hoy, un automóvil en Estados Unidos está más allá de los u$s20.000 (esos son 5 años de salario para alguien que vive en la India). Pero aparte de ser una gran cantidad de dinero, todavía es una necesidad. Dios no está interesado en el costo de las cosas, a él le interesa más si va a ser de utilidad o si realmente responde a un deseo de su vida.
Esa es la clave para identificar si algo es una necesidad o no lo es. ¿Existe una necesidad mayor como resultado de no tenerlo? Si usted no es capaz de hacer el ministerio o el negocio al que Dios le ha llamado, o no es capaz de satisfacer las necesidades básicas de su familia sin esa cosa, entonces, es una necesidad básica y hay que satisfacerla. Los deseos, pueden ser deseos propiamente dichos o simplemente antojos, la diferencia entre un deseo propiamente dicho y un antojo es que un deseo propiamente dicho es una necesidad de mejor calidad. Por ejemplo, si yo tengo la necesidad de transportarme, puedo transportarme en un autobús o en un auto; si tengo la necesidad de un auto, yo podría comprarme un auto usado o un auto último modelo importado de Europa. Esa es la diferencia, entre satisfacer una necesidad y luego tener un deseo propiamente dicho. Por otro lado, un antojo sería quizás hacer un viaje al Caribe y pasar una semana arriba de algún barco dando alguna gira por los países del Caribe, eso es muy lindo y muy bueno, pero no es una necesidad ni una necesidad de más alta calidad.
Dios nos enseña que él no quiere que vivamos en la pobreza necesariamente. Dios enseña que quiere que vivamos una vida equilibrada, confiando en él para nuestro estilo de vida. Recordando, que él prometió satisfacer cada una de nuestras necesidades.
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