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23 Ago

La carrera de la vida

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Por Bill Butterworth

Todos queremos vivir muchos años, no unos segundos o unos minutos, sino décadas. Por tanto necesitamos comprometernos con un estilo de vida en el que se refleje la resistencia, con una visión a largo plazo.

La metáfora es tan antigua que es casi un axioma: la vida es como una carrera. Con el paso del tiempo he llegado a identificarme más plenamente con ella. Ya adulto, especialmente con la incorporación del elemento vocacional, pude ver con más claridad que mucho de lo que experimenté como «corredor» formaría parte de mi vida diaria. Si la vida es una carrera (y yo sé que sí lo es) quizás la pregunta más significativa que debemos respondernos es: ¿En qué tipo de carrera estoy participando?

Para no entrar demasiado en la jerga técnica de las pistas, existen básicamente dos tipos de carreras: de fondo y de velocidad. Las de velocidad también se conocen como sprints. Un sprint se caracteriza por su velocidad y corta duración. Es el tipo de carrera que se pierde si uno mira atrás. Pueden preguntar a mis cinco hijos qué es un sprint. Ellos lo saben bien. Cada cuatro años cuando nos sentamos a ver las Olimpiadas de verano, experimentamos ese instante en el que la atención del mundo se concentra en competencias como los cien metros planos.

Recuerdo cuando Carl Lewis era el ser humano más veloz del planeta; podía sacarle chispas a la pista. Y yo les decía a mis hijos: «¿Pueden creer que ese hombre se ha pasado cuatro años practicando para correr unos cuantos segundos?» Tantas veces lo dije, olimpiada tras olimpiada, que ya los muchachos me hacían coro.

El ejemplo más gráfico de una carrera de fondo es el que muchos consideran el evento más agotador de las competencias olímpicas, el maratón: cuarenta y dos kilómetros de agonía. Esa sola idea evoca un entrenamiento disciplinado. A los maratonistas no se les conoce por su velocidad tanto como por su resistencia. Y la resistencia sólo puede provenir de un compromiso pleno con la misión a cumplir: convertirse en corredor de fondo. No me malinterprete, los velocistas también entrenan duro. Pero su carrera termina en cuestión de segundos, o de minutos a lo sumo. Los corredores de largas distancias entrenan para correr durante horas.

Todos queremos vivir muchos años, no unos segundos o unos minutos, sino décadas. Por tanto necesitamos comprometernos con un estilo de vida en el que se refleje la resistencia, con una visión a largo plazo. Una cosa es correr un sprint y otra muy diferente correr el maratón. Entonces, ¿qué tipo de carrera corre usted en su vida? Si es un sprint, necesitará un paso rápido y una velocidad incendiaria. Pero si está corriendo el maratón, hacerlo demasiado rápido al principio le conducirá al desastre. A esa velocidad se agotará mucho antes de llegar a la meta.

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